Puedes estar atento al paso del tiempo y hasta contar los minutos, pero solo verlos pasar; como un testigo impotente frente a un hecho inevitable. O puedes vivir cada minuto, sin siquiera notarlo, y sentir que vale la pena.
Llegará el día en tu vida en que dirás ¡Cuánto tiempo ha pasado! Y tal vez, escucharás a otra persona decir: ¡El tiempo se va muy rápido! ¿Sabes cual es la diferencia? Como lo vives, como fue el camino que te llevó a ese punto, en que esa exclamación es como un balance personal sobre tu propia vida. Cuando llegue el momento en que sientas terror por lo perdido, o admiración por lo ganado, te darás cuenta si entendiste que el tiempo no existe, sino nuestra inversión de voluntad en él.
Ya lo dijo Einstein, el tiempo es relativo a quien lo está apreciando.
La hora de ocio que tú gastas frente a la televisión, y que no estás creando, sino inyectando a tu mente una serie de imágenes seleccionadas por alguna persona a su propio criterio, y con sus propios conceptos y valores; es la misma hora que esa persona dedica a su producción de imágenes, a la realización y materialización de sus deseos.
La misma hora en un día puede significar la felicidad de una persona y el fracaso de otra. La misma hora marca dos destinos diferentes, y ha pasado exactamente el mismo tiempo.
La hora monótona, intrascendente y predecible no genera producción ni realización, genera hábitos destructivos y repetitivos propios de la vida mediocre. Si quieres organizar tu vida y replantearte tu camino, no necesitas escapar de tus pensamientos frente a la televisión, necesitas meditar sobre tus valores.
El ser humano está hecho para la acción, el movimiento; la producción y materialización de ideas y proyectos. Ese es el ser humano completo, el que puede apreciar el fruto de su esfuerzo. Solo la materialización de los sueños produce la sensación de felicidad. Pero no simplemente una plasmación monetaria, o que se pueda tomar entre las manos, sino la creación y realización de esos pequeños objetivos que costó emprender y que con esfuerzo fueron superados; y que probablemente son las bases para un futuro sólido.
Si te levantas a la mañana y no tienes motivos para sonreír frente al nuevo día, tal vez debas revisar tus proyectos, y rever el camino que te haz trazado; o el que te ha tomado por defecto sentado frente a la vida. La inversión de tu tiempo es tu tesoro más preciado desde el punto de vista de que, el que se va no se recupera más, y el aprovechado se multiplica.
Cada día que gastas sin producir o escuchar tus ideas, es un día de frustración por el tiempo perdido. Siempre están las excusas para justificar la pérdida, y seguirte convenciendo que no es tu culpa; y condenándote a la mediocridad: "cuando me mude…", "si conozco a la persona indicada", "cuando tenga dinero", y la lista es indefinida. Hay mucha gente que ya tiene esas cosas, e igualmente se siente como tú; solo que dicen que le faltan otras cosas. Entonces esa sensación de falta es una ilusión, una cortina de humo a la verdadera falta, que es la de voluntad y de impulso. Lo que esconden las excusas son la pereza, el desgano, y la falta de compromiso con el propio crecimiento personal.
Sin embargo, el fruto de nuestra creación, que como hijos de Dios y creados a su imagen y semejanza necesitamos, es lo que nos completa. Nuestra creación son nuestras necesidades llevadas a la práctica, es ponernos en movimiento.
Cualquier día en que te levantes y con lo que tengas, empieces; ya estás construyendo felicidad. En ese momento dejas de ver el reloj como un enemigo que se apura para dejarte atrás, y comienzas a vivir las horas, a multiplicar el tiempo. Cuando te vas a descansar, vas tranquilo de que haz hecho lo que estaba a tu alcance por ese día.
No hay nada peor que estar amargado por no dedicarte a tus proyectos, que seguro los tienes, y ver como las demás personas crecen con ellos. Y no son condiciones ajenas a ellos, sino la forma en que usan su tiempo. ¿Haz notado como las personas felices siquiera representan sus verdaderos años? ¿Crees que tienen algún tipo de pacto, o han descubierto la fuente de la juventud? Bueno, es algo parecido a eso. Han hecho un pacto con el tiempo, que cuanto más lo aprovechen más de él dispondrán, y mejor podrán disfrutarlo.
Receta: Organiza tu día y encuentra los momentos que puedes dedicar a hacer cosas que te acerquen a tu próximo objetivo. Limpia con esencia de limón un plato y enciende en él una vela blanca, aclaradora de caminos.
Visita nuestro sitio www.luisorsi.com
Éxito en la vida.